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ADEPA - Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía

Jue

28

Ene

2016

SEVILLA DESPIERTA PDF Imprimir E-mail

El magnífico salón de actos de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras rebosaba de un público participativo y preocupado por el futuro de las Atarazanas. Aunque algunos crean que la ciudad duerme, cuando se hace democracia, despierta. 

Esta tarde, última jornada de mesas redondas con los grupos políticos del Ayuntamiento y el trasfondo jurídico.

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Mar

19

Ene

2016

EL PANTEÓN DE SEVILLANOS ILUSTRES EN SUS MORADORES PDF Imprimir E-mail

 

EL PANTEÓN DE SEVILLANOS ILUSTRES EN SUS MORADORES

 

Las figuras de Arias Montano y Felipe II no han tenido mucha suerte en la historia.

 

Felipe II representa para algunos el oscurantismo, la inquisición, algún iletrado diría el fascismo con la anacronía que suelen utilizar los hijos de la Logse, a ello contribuyó la leyenda negra tejida por franceses e ingleses, que hablan del asesinato de su heredero por los amores incestuosos con su madrastra, del Rey comiendo mientras asiste a la quema de herejes o de los amores secretos con la Princesa tuerta, la Éboli, como refleja Verdi en su ópera Don Carlos. Completa el cuadro, el Rey con el féretro junto a su cama aguardando la muerte. Para colmo, frente a la figura de su padre mujeriego y guerrero, él aparece como un desconfiado burócrata.

 

Benito Arias Montano, que yace en nuestro Panteón de Sevillanos Ilustres es tan desconocido para sus conciudadanos como el propio Panteón. Cuán estudiado sería en las escuelas y universidades de otros países donde la historia no es una asignatura que sólo sirve para sacar el lado oscuro del pasado y los que la imparten, en muchos casos, parecen contertulios de Sálvame.

 

Arias Montano es uno de los más grandes humanistas españoles y universales. Como tal, va a participar en el Concilio de Trento donde se definiría el Dogma Católico frente a los Protestantes.

 

En 1568, Felipe II le pide consejo sobre la redacción en los Países Bajos de una Biblia poliglota, ¡cuál no sería la fama de este hombre que había estudiado en Sevilla y luego en la Universidad de Alcalá de Henares, la fundada por Cisneros, medicina, filología, matemáticas, etc!. Antes había acompañado al Rey a su boda con la Reina de Inglaterra, María Tudor, donde comienza la relación con el monarca.

 

Durante su estancia en Amberes, Benito Arias Montano se relaciona con los sabios allí instalados como Lucius, botánico con el cual se intercambiará noticias y semillas. Arias Montano le enviará la obra de Nicolás Monardes, el que tuvo su huerto en la Calle Sierpes, que la traducirá al latín.

 

Igualmente, se relacionará con él matemático Ortelius o el geógrafo Mercator creador de uno de los mapas más interesantes del Renacimiento.

 

A Amberes, le llegará noticias de las maniobras que está haciendo un profesor de la Universidad de Salamanca, León de Castro, que acusa ante la Inquisición tanto al gran Fray Luis de León, el asceta de la Vida Retirada, como a su amigo Arias Montano de extender ideas contrarias a la pureza religiosa. Pero la sombra de Felipe II protege a Don Benito, es más, el Rey le encarga la creación de la Biblioteca del Escorial, la más importante de la historia desde aquella perdida y destruida en Alejandría, cuando Roma dominaba el mundo.

 

Arias Montano aportó a la Biblioteca no sólo su saber, sino libros, mapas e instrumentos matemáticos y astronómicos que había adquirido por toda Europa.

 

En torno a nuestro sabio se reúnen en el Escorial, científicos como los sevillanos Simón de Tovar y Francisco Sánchez de Oropesa que mantendrán permanente contacto con sus homónimos  de los Países Bajos, tanto católicos como protestantes, lo que desmonta la idea de una España fanática, encerrada en sí misma y lejos del humanismo europeo.

 

Los últimos diez años de su vida, Arias Montano, decide retirarse a la Peña que lleva su nombre en Aracena donde hace realidad el poema a la Vida Retirada de su amigo Fray Luis de León. Allí recibirá la visita del Rey Felipe II, que marcha para Portugal a fin de hacer posible el sueño que aun algunos mantenemos de la Unidad Ibérica.

 

Felipe II no irá allí a cazar osos, ni jabalís, ni nada parecido, va a conversar con el sabio sevillano, para luego alojarse en otro punto mágico: el Convento de los Capuchos en Sintra, Portugal, pobre residencia para el extraordinario humanista y Rey que fue Felipe II.

 

En 1598, la muerte se llevará a ambos. Felipe II yacerá en el Escorial, Benito Arias Montano en el Convento de Santiago de la Espada, entre las calles San Vicente y Guadalquivir.

 

Las tropas napoleónicas, las que según los ilustrados, que tanto admiran algunos, nos iban a traer la luz frente a la oscuridad, destrozaron la tumba y aventaron sus cenizas ambas le traían recuerdos de la grandeza cultural y política de un país al que Europa imitaba en su vestimenta, en sus personajes literarios y utilizaba su lengua en diplomacia, además de haber acabado con la soberbia francesa  en la gloriosa jornada de San Quintín.

 

“Rebus sic stantibus”

 

 

 

 

 

 

 

Lun

18

Ene

2016

Respuesta a Vázquez Consuegra PDF Imprimir E-mail
Ante la noticia difundida por Vázquez Consuegra con respecto a las Atarazanas, ADEPA quiere hacer las siguientes puntualizaciones:
 
1º. El secretismo con que se ha querido "proteger" el expediente de obra por parte de la administración y del arquitecto, así como por el promotor, La Caixa, sitúa en un pie de absoluta desigualdad a nuestra Asociación, que debe suplicar documentación y datos, frente a los antes mencionados, que no sólo tienen el expediente,sino que además nos niegan su acceso a él. El Sr. Vázquez Consuegra sabe perfectamente, porque según nos cuentan en la Gerencia se le ha llamado con este motivo, que, con excusas absurdas, se nos ha negado una copia del proyecto de obra. Por fin, lo estamos viendo parcialmente, sin permitirsenos fotografías y teniendo que solicitar fotocopias que nos serán entregadas cuando la Gerencia de Urbanismo "pueda", lo cual suele ser en dos, tres o cuatro semanas.
Como se puede ver la desigualdad de conocimiento es absoluta y el secretismo reprochable, además de prestarse a elucubraciones.
 
2º. Este desconocimiento afecta también a la opinión pública, que recibe informaciones contradictorias sin que tenga elementos para evaluar quien tiene la razón y a los distintos Partidos Políticos, salvo el que tiene el poder, que carecen también de información, lo que les impide ejercer la representación popular que ostentan.
 
Por todo ello, hemos pedido a nuestros representantes políticos se lleve el debate a donde se debería haber llevado desde el primer momento: una exposición pública con un periodo de alegaciones, que nos permita a todos conocer la realidad del proyecto y valorarlo y un pleno del Ayuntamiento donde puedan definirse los distintos Partidos Políticos. Por nuestra parte, hemos convocado unas mesas previas de debate que vamos a celebrar en la Real Academia de Buenas Letras los días 27 y 28 de este mes de enero, a las cuales hemos invitado a participar,además de a nuestros políticos y personas de prestigio, al Delegado de Urbanismo  y desde luego estaríamos encantado de contar con el Sr. Vázquez Consuegra al cual desde estas líneas invitamos, además de hacerlo personalmente.
 
3º. A pesar de, por tanto, no ser el sitio adecuado la prensa, ni contar ambas partes con las mismas posibilidades, si queremos recordarle al Sr. Vázquez Consuegra que las obras son de recuperación de las Atarazanas  y si es necesario gastarse cinco millones de los diez presupuestados en recuperar el espacio de las Atarazanas, serán bien gastados. Lo contrario es hacer un museo sobre los cuerpos no "superiores de las Atarazanas", como dice el arquitecto, sino sobre cuerpos añadidos y extraños a ella. Por tanto, aunque la cifra la consideramos absolutamente desorbitada y falsa, en todo caso, sería cumplir con lo que debe ser la finalidad de esta obra: recuperar para Sevilla uno de sus grandes monumentos.
 
4º.  Ha introducido el Sr. Vázquez Consuegra un nuevo elemento apocalíptico , ya no sólo es el coste de la obra de excavación, el agua que lo inundará todo, los daños arqueológicos que se producirán o el alargamiento en el tiempo de las obras, ahora nos dice que si recuperamos las Atarazanas en su nivel original, que si recuperamos la muralla almohade y la torre, las Atarazanas se vendrán abajo por su propio peso, aunque le quitemos los añadidos superiores, aunque no permitamos las obras de bares y terrazas. Curiosa y apocalíptica teoría.
 
Nosotros lo queremos a usted como arquitecto de las Atarazanas, pero con un proyecto participado por la ciudad y consensuado con nuestros representantes políticos. Queremos que La Caixa lo financie y siga con el proyecto, pero  que no nos venda baratijas y haga negocio con nuestro Patrimonio.   
 
 
 
 

Jue

14

Ene

2016

LAS ATARAZANAS DE SEVILLA: UN BIEN EN PELIGRO PDF Imprimir E-mail

 

LAS ATARAZANAS DE SEVILLA: UN BIEN EN PELIGRO

En 1252, el Rey Alfonso X el Sabio, que hace dos días citábamos en la construcción del Hospital de San Lázaro, ordenaba la construcción de unos astilleros (Atarazanas es su nombre medieval) fuera del recinto de la muralla, entre los Postigos del Carbón y del Aceite. Puede que fueran ampliación o reconstrucción de una almohade del S.XII, pero no se han encontrado hasta ahora restos de la misma. Contaban con un total de 17 naves que podían construir a la vez 17 galeras con madera de nuestras montañas y trabajo para casi 500 artesanos.

Durante el S.XIV y comienzos del S.XV, los reyes castellanos ordenaron la construcción de flotas que lucharían en el área del estrecho o en guerras contra Inglaterra o la corona de Aragón.

Con los Reyes Católicos, estas Atarazanas caerán en decadencia, en parte por la aparición de nuevos tipos de barcos, para cuya construcción no estaban preparados los astilleros, y por la subida del nivel del rio que impediría el desembarque de la actividad constructora.

A partir del S.XVI, por tanto, aparecen nuevas funciones para el edificio, como la de instalarse allí la Pescadería, trasladada desde la Plaza de San Francisco donde se va a construir el Ayuntamiento o la conversión de cinco naves cercanas al Postigo del Carbón en la Aduana de la ciudad. Cinco naves que algún “bestia” consideró con permiso del Ayuntamiento que había que derribar para construir el actual edificio de Hacienda en 1945. Doble perdida para los ciudadanos: la de una parte de las Atarazanas y la del dinero de nuestros bolsillos.

La magnífica portada del genial Juan de Oviedo, duerme el sueño de los justos en los almacenes municipales, esperando la mano de nieve de la Hacienda del Estado, que pague su deuda con la devolución a la ciudad y su colocación de la portada en la calle Temprado.

En el S.XVII, se construye por Miguel Mañara el Hospital de la Caridad sobre ocho de las naves. En la octava se sitúa la magnífica iglesia de San Jorge construida por Simón de Pineda, Figueroa y Sánchez Falconete.

Los S.XVIII y XIX, asisten a la ocupación militar de las siete naves que quedan libres de las Atarazanas, aproximándose, en lo que hoy es el mamotreto infumable del Teatro de la Maestranza, al rio. En 1993 los militares abandonan el edificio que pasa a ser propiedad de la Junta de Andalucía.

Son años todavía de ilusiones y ganas de hacer: en 1995 se lleva a cabo obras de rehabilitación que incluyen, entre otras, la creación por Antonio Barrionuevo de un auditorio, respetando la declaración de Bien de Interés Cultural que tenía el edificio desde 1969.

Llegan épocas de crisis económica y desidia que parecen finalizar cuando la Junta cede en el 2009 el edificio a La Caixa por un periodo de setenta y cinco años para que construya allí el Caixaforum. Se convoca por La Caixa un concurso de ideas y se otorga la obra al mismo arquitecto que había actuado en San Telmo, derribando una buena parte del mismo, Vázquez Consuegra.

El gobierno del Partido Popular obliga a La Caixa y al arquitecto a presentar, de acuerdo con la legalidad vigente, un Plan específico de actuación patrimonial. La Caixa se enfada, quiere abandonar el proyecto, pero la Junta de Andalucía acuerda con la entidad cederle los terrenos junto a la Torre Pelli, que ya es de La Caixa, para el Caixaforum, que a día de hoy está terminado, a cambio La Caixa se obliga a financiar con diez millones de euros la restauración de las Atarazanas y a mantener, posteriormente, el edificio y las actividades culturales durante cuarenta años.

La obra es encargada nuevamente al arquitecto Vázquez Consuegra, el mismo que se ha encargado de las obras del Caixaforum.

Tras diversas vicisitudes, en una sola semana de estudio por la Consejería de Cultura, que suele tardar tres o cuatro meses en estudiar expedientes insignificantes, el día 10 de diciembre se aprueba. Y se produce un milagro que ni los de San Antonio: el mismo día por coordinación telepática o telemática se aprueba también por el Consejo Ejecutivo de la Gerencia Urbanismo, Organismo en el que sólo participa el Partido Político que dirige el Ayuntamiento.

 El proyecto convierte la planta baja de las Atarazanas (es decir la planta única de las Atarazanas) en una plaza abierta con entrada por la calle Dos de Mayo; musealiza la zona militar que da a la Calle Temprado y construye, entre otras dependencias, una gran cafetería encima de las naves de las Atarazanas (si se realiza el proyecto, va a haber colas para alquilar sillas en la cafetería y ver pasar las Hermandades por el Postigo).

No sólo no se excava las Atarazanas hasta recuperarlas como eran originalmente, en la magnífica altura que las convierte en la Catedral Civil de Sevilla, sino que, por el contrario, en torno a cada uno de los pilares, hoy embutidos en tierra, se colocan pilotes de hormigón que los abrazan, con lo cual no sólo nos roban la visión de hoy sino el pasado y el futuro de este monumento y todo ello para poder dar soporte con seguridad a las instalaciones de cafetería y salón de actos previstos en la cubierta. Las Atarazanas no interesan tanto como el dinero que puede reportar el espacio.

Consideramos que La Caixa debe mantenerse como concesionario del edificio, que debe ser su inversión y que debe rentabilizarla (aunque ya la haya rentabilizado suficientemente con el espacio Caixaforum) y que el proyecto debe hacerlo el Sr. Vázquez Consuegra, pero eso sí, con respeto absoluto a lo principal que es el monumento, olvidando lugares comunes (ni excavar es muy costoso, ni ocupa mucho tiempo, ni hay restos arqueológicos que puedan paralizar las obras, ni el agua como bien sabe Amores es ningún impedimento, ya que como se vio al excavarse la muralla y un pilar hasta su origen, la capa freática está por debajo del arranque de los pilares)

Recuperar la altura original del edificio nos permitiría recuperar dos espacios declarados Bien de Interés Cultural, la muralla y la puerta almohade del fondo de las naves y el conjunto de las Atarazanas donde se podrían instalar replicas de las viejas galeras que se construyeron en el monumento.

Es pues la cabecera y las naves donde se tiene que trabajar en las Atarazanas, no en las cubiertas, lo contario sería ilegal y llevaría el proyecto ante los tribunales.

Es necesario también, sacar del ocultismo este proyecto, hacer una exposición pública urgentemente. Abrir un periodo de alegaciones y comentarios de los ciudadanos. Llevar el proyecto al Pleno para que nuestros representantes, en voto mayoritario, decidan, como es lógico en un proyecto fundamental para la ciudad. 

 

 

 

 

 

Mar

12

Ene

2016

SAN LÁZARO: UN EJEMPLO DE ABANDONO PATRIMONIAL PDF Imprimir E-mail

 

En el S. XIX la Diputación Provincial se hizo cargo de los hospitales históricos que quedaban en nuestra ciudad a excepción del Hospital de los Viejos de propiedad eclesiástica. A lo largo del S.XX la nefasta e inútil entidad administrativa fue permitiendo la destrucción de toda su herencia con el paso previo de la ruina. Entre las destrucciones más sangrantes están la del Hospital del Cardenal, la de los Inocentes y el de las Bubas.

El último hospital que le queda a la Diputación, coincide ser con uno de los más antiguos de España y de Europa: el Hospital de San Lázaro.

Según la tradición fue fundado por Fernando III el Santo, aunque es su hijo Alfonso X, en la segunda mitad del S.XIII, él que lo dedica al llamado mal de San Lázaro conocido por los árabes por lepra, nombre que se mantiene hasta la actualidad.

La extraordinaria iglesia que según Rafael Cómez, conserva en su portada la torre musulmana de los Gausines, fue edificada en el S.XIV por Alfonso XI. El gran historiador del arte, Diego Angulo Íñiguez, la sitúa en el grupo de 1356  siguiendo la misma línea que la Cartuja.

En el S.XVI, según unos, en la época de Felipe II, y otros, para celebrar el casamiento entre Carlos I y Doña Isabel de Portugal, se construye por Hernán Ruíz, el mago de la Giralda, la bellísima portada que da al antiguo camino romano que lleva hasta la puerta de la Macarena.

De época anterior: el patio mudéjar.

El interior de la iglesia, aparte de cuadros y esculturas misteriosamente desparecidas, o la Pila Bautismal, bellísimo ejemplar donde se bautizaban los hijos de los leprosos, hoy expuesta en el museo de Bellas Artes, tiene un magnífico retablo Barroco de principios del S.XVIII pero con pinturas del S.XVI del gran pintor Pedro de Villegas y Marmolejo fechadas en 1553. Villegas es uno de los más grandes pintores del Renacimiento sevillano y español, de clara influencia italiana. Las pinturas de San Lázaro son las únicas para retablo que se conservan de este autor.

El Cristo que remata el Ático es obra, también del S.XVI, atribuida a Roque Balduque. Destacar la pérdida de la escultura de San Lázaro como obispo y la cal que cubre las pinturas del S.XIX que según José Gestoso estaban en el muro del Evangelio.

Remata el conjunto una torre de estilo greco-romano con campanas del S.XVIII y un reloj de los más antiguos de la ciudad.

La decadencia de este Hospital empieza en 1798 con Godoy, una gran parte de sus bienes son vendidos, tenía entonces fincas en Carmona, Mairena del Alcor, Alcalá, Guillena, Chipiona, Rota, Almonte, Niebla, entre otros lugares, además de casas y huertas en la propia ciudad.

En 1806 se realizaban nuevas ventas por el mismo caballero “ilustrado” que tanto daño hizo al Patrimonio español.

Con Isabel II, en 1848, sólo quedaban, según Madóz, veintidós enfermos y el mismo año murió uno. Según el autor antes citado, no se había dado ningún caso de curación estando para la atención de los enfermos un capellán, un médico cirujano y un suficiente número de enfermeras. Los ingresos no llegaban ni para pagar los gastos, las desamortizaciones de Godoy habían afectado gravemente al presupuesto del hospital.

En esta situación, lo recoge y hace suyo, tras la desamortización civil, la Diputación y, como dijimos al principio, esto ha significado un desastre, sobre todo en los últimos años, para la historia y el patrimonio del hospital.

En noviembre de 2006, es decir hace diez años, avisábamos a la Consejería de Cultura del abandono que sufría este Bien de Interés Cultural, así declarado en los años 60. Hoy vergonzosamente Diputación y Hospital de la Macarena se disputan a quien corresponde arreglar la Iglesia, mientras esta presenta un grado de degradación inimaginable, salvo que estemos en un país tercermundista donde la incultura y la dejadez marcan el funcionamiento diario de las Instituciones.

Como puede verse en las fotografías el deterioro de las pinturas de Villegas es vergonzoso. Nadie investiga las piezas que faltan de cuadros, esculturas, etc, ni  la misma policía ante la que se ha presentado denuncia. Es sólo una parte del desastre patrimonial de una Diputación que tiene cerrada la Iglesia de San Luis, ya restaurada, sin que se sepa el motivo; que utiliza la Casa de la Provincia para exposiciones de quinta fila que desdicen de la ciudad; que guarda en sótanos innumerables objetos de arte en vez de restaurarlos y mostrarlos al público llevando la cultura a los pueblos, como es su finalidad, y que encima pretende ceder para colegio los espacios recién restaurados del antiguo CAT, con la joya de la capilla doméstica de los jesuitas dentro, todo ello para no gastarse un duro y seguir manteniendo una buena nómina de asesores y diputados a costa del erario público.

 

Lun

11

Ene

2016

LOS SEVILLANOS Y LAS VERGÜENZAS DE SEVILLA PDF Imprimir E-mail

LOS SEVILLANOS Y LAS VERGUENZAS DE SEVILLA.

Dice, y dice bien el periodista Carlos Navarro cuando en su artículo que a continuación copiamos, afirma que el poder (el Alcalde, la Consejera de Cultura, la Presidenta de la Junta…) sabe que el cuidado del Patrimonio no genera votos.

“La ciudad cree seguir siendo la más bella, con el mejor rio y los monumentos de valor más incontestables, mientras aumentan los pastiches (agregamos: los derribos, los solares, la especulación con el número de plantas de los edificios…), las ratas pueblan los paseos fluviales y los monumentos acaban caricaturizados. Sevilla es feliz en su postal (agregamos: una postal amarillenta y desfasada) que cada día necesita más intervenciones de cirugía y más horas ante el tocador para convencerse de que está presentable”

Pero no es cierto, querido Carlos, que nadie diga ni mú. Cuando cerraron el Patio de los Naranjos, veinte locos de Ben Basso y Adepa estuvimos allí, algunos con carritos de niños y todos con una pancarta que pedía al Cabildo mantener abierto un patio que considerábamos de todos los sevillanos. Eso sí, sólo estábamos veinte, menos que en  los ensayos cofradieros con sacos y plásticos.

A muchos sevillanos expertos en la colocación de flores, el rizado de las velas, los arreglos del manto o en el movimiento de los costeros, les importa un pimiento las Setas, la Torre Pelli, el derribo de las casas populares o los ilegales ensanches, tanto como el cultivo de las alcachofas, a pesar de su supuesta sssssevillania.

Si los políticos supieran que no excavar las Atarazanas, que permitir el botellero de la Calle Santander o que el  vergonzoso estado del Parque de María Luisa y  la Plaza de España, le supondría la pérdida del poder; si obligáramos a que estos asuntos se debatieran públicamente; si el pueblo participara en los debates a través de estas mismas redes sociales dirigiéndose al Alcalde en defensa de la ciudad(5500 lectores tuvo nuestro artículo de la Casa de los Artistas, que deberían ser  5500 tuits al Alcalde),ello haría posible una Sevilla con sevillanos.

Pero la realidad es la que Carlos Navarro nos pinta con tanta maestría.

 Los presupuestos del Ayuntamiento no contemplan ayudas a los propietarios de edificios protegidos para que los conserven; una buena parte del caserío  está cerrado y con evidentes muestras de ruina y decadencia, los solares permanecen eternamente, piense el lector en el triangulo de la Florida; el edificio de la Iglesia de San Hermenegildo, hasta no hace mucho,  centro de exposiciones, lleva años cerrado cuando sólo necesita una urgente reparación de sus cubiertas; un tranvía macarra lleno de publicidad agresiva atraviesa una Avenida de la Constitución que es todo menos peatonal y tiene parada delante del Archivo de Indias en una estación que entorpece y degrada la vista del Archivo o el edificio de Correos.

Más, en la Plaza de San Francisco se colocan unos caballitos y una pista de hielo desdiciendo de una de las obras más importantes del Renacimiento español, el Ayuntamiento.

Todo ello nos lleva a pensar que además de un problema de especulación, de búsqueda del dinero fácil por parte de algunos propietarios y muchas constructoras, de la nula preparación de la mayoría de nuestros arquitectos en Patrimonio, hay otro grave problema: nuestros políticos no saben valorar la riqueza patrimonial y turística que genera esta ciudad. En feliz expresión de otro periodista, Félix Machuca, tienen una joya en sus manos y la tratan como bisutería. Si a ello le unimos el folclorismo de una buena parte de los sevillanos y su falta de conciencia política, tenemos el resultado: una herencia de siglos destruida por la ineficacia y la ignorancia.

 

Una señal imperdonable

Carlos Navarro Antolín | 10 de enero de 2016 a las 5:00

catedral
LA misma ciudad que entierra los contenedores en el casco antiguo por motivos estéticos –que hay que ver la manía de cientos de alcaldes de España por meter bajo tierra los cubos de la basura como si se tratara del vellocino de oro de la gestión municipal– consiente que los alrededores de su primer monumento huelan a heces de caballo y fritanga, presenten la tonalidad multicolor de los asientos de sus bares (naranjas, amarillos, grises), sufran espacios intransitables y, como puntilla certera, coloquen señales de tráfico donde más daño se provoca a la perspectiva de una de sus particulares joyas. ¿Se puede afear aún más el entorno de la Catedral de Sevilla? ¿Es posible provocar una degradación mayor? Sin necesidad de estar revestido con camiseta ni de alzar el puño, se puede contestar con la resignación de un ejército vencido: sí se puede, claro que se puede. La señal de dirección obligatoria hacia la izquierda rompe una de las vistas más preciosas de la Catedral, la que permite recorrer la calle Hernando Colón con la Puerta del Perdón en lontananza, recreando la traza urbana del mercado de la seda que ambientaba los alrededores de la antigua mezquita al ser uno de los escasos vestigios del primitivo templo musulmán.

La normativa de rótulos reversibles, los preceptos sobre las reformas no agresivas y el blindaje de los elementos dignos de protección se quedan en papel mojado, con el mismo nivel de seguridad que ofrece la cerradura de la hucha de un crío. Los proyectos de cascos urbanos habitables y otras monsergas terminológicas perecen en el discurso de carril del político de turno, sin que nadie examine con el paso de los años qué fue de aquellas buenas intenciones que un día fueron venteadas y sacrificadas en el altar del cortoplacismo del programa electoral de un partido. Queríamos abrir la Catedral de noche, como en Córdoba, y aún no hemos sido capaces de respetar su fachada exterior, de crear una conciencia en los ciudadanos que provoque el grito de Münch ante semejantes tropelías; que genere en los empresarios de la hostelería un sentido de la responsabilidad que les mueva a cuidar la estética del edificio que, al fin, genera su clientela; que obligue a la autoridad eclesiástica a ser más exigente con los poderes públicos, como cuando en los años noventa clamaba contra los humos de los autobuses de Tussam que ennegrecían las portadas de la Avenida. Qué ironía se aprecia ahora con la nitidez del paso de los años. Mientras el Estado invertía millones en limpiar las fachadas de la mugre provocada por los tubos de escape de los autobuses urbanos, el Ayuntamiento sentaba las bases para convertir la Avenida de la Constitución en una sucesión de obstáculos y cachivaches, en un escenario despersonalizado, con una hostelería carente de carácter genuino, mimetizada con la de cualquier población de medio pelo; en un lugar inhóspito, fruto de las ansias de notoriedad de un alcalde en años de vacas gordas.

La fealdad ha hecho metástasis en los aledaños de la Catedral, con el consentimiento del poder civil, sabedor de que el cuidado del patrimonio no genera votos, y el silencio del poder eclesiástico, más preocupado en no causar el más mínimo conflicto, en no tener roces, en no dar lugar al qué dirán. Un día se cerró el Patio de los Naranjos al libre acceso del público. Nadie dijo nada, cuando era la plaza pública más hermosa de la ciudad, convertida desde entonces en lugar de relax para turistas con callos, en el final al aire libre de la visita de pago. Otro día llegaron las losas de pizarra, que se resquebrajaban a golpe de casco de caballo. Alguien se metió el dinero en el bolsillo con la venta de las losas gallegas. Nadie dijo ni mú, nadie asumió responsabilidades. Nadie sabe dónde están las losas de Tarifa. Con el paso del tiempo, cientos de veladores y decenas de freidoras y paelladores a toda potencia marcan los alrededores del principal atractivo de la ciudad. Entonces, hace muy poco tiempo aún, sí hubo un alcalde que admitió que había que abrir la mano con los bares para generar alivio en plena crisis económica, hacer la vista gorda en una suerte de dejar que la muchachada bebiese un poco más de la cuenta y se burlase de la vaquilla pues eran las fiestas del pueblo y por una vez no pasaba nada. Y prometió, horror de los horrores, que un concejal se dedicaría expresamente al cuidado del entorno de la Catedral. Se trataba del mismo concejal que estaba esos meses rehabilitando (es un decir) una casa catalogada de la calle San Fernando, interviniendo sin licencia, cargado de denuncias vecinales y con un dictamen contrario de varios arquitectos, entre ellos el prestigioso Rafael Manzano. Como si el problema de la Catedral fuera de concejales, de mesas o de comisiones. ¿Saben, por cierto, en qué estaba convirtiendo la casa? En un bar, naturalmente.

Sevilla le ha perdido el respeto a la Catedral, a la que tiene como hija desahuciada, o madre envejecida orillada. Ni se respeta ni se quiere aquello que no se conoce. Esta señal de tráfico, clavada como un rejón en la ruda piel de pizarra y que destroza la contemplación de la Puerta del Perdón, simboliza la falta de mimo de una ciudad por su acervo histórico, deja en evidencia la labor de las comisiones de patrimonio, que tan sesudamente hablan de las “contaminaciones paisajísticas” cuando se ponen serias ante el débil (traslado de la fuente de la Encarnación) y mansas ante el fuerte (mamarracho arquitectónico de la calle Santander).

Esta señal evidencia el carácter de una ciudad que superó la prueba del nueve de la indolencia la mañana en que desmontaron el Giraldillo y nadie se dio cuenta. Daba igual. Es el escupitajo chulesco que la ciudad echa desde la cubierta del barco en días de viento contrario. El salivajo se le acaba estampando en la cara como un bumerán que castiga su altanería. La ciudad cree seguir siendo la más bella, con el mejor río y los monumentos de valor más incontestables, mientras aumentan los pastiches, las ratas pueblan los paseos fluviales y los monumentos acaban caricaturizados. Sevilla es feliz en su postal, cuando en realidad es una señora venida a menos que cada día necesita más intervenciones de cirugía y más horas ante el tocador para convencerse de que está presentable.

La polución generada por los autobuses de Tussam debilitaba la piedra de la Catedral en los años noventa, hasta caerse a cascotes en un proceso de arenización alarmante. La cochambre de diversas características que hoy la rodea como un cinturón de colores chillones, la despelucha como un perro abandonado, carente del cuidado cotidiano, en un proceso de chabacanización notorio. Los canónigos que en su día cerraron el Patio de los Naranjos alegaron falta de seguridad. Tal vez hoy deba seguir cerrado. Por ignorancia de sus usuarios.

 

 

Lun

11

Ene

2016

EN CONCURSO LA FUNDACIÓN QUE RESTAURÓ LA CASA DE LOS ARTISTAS PARA RESIDENCIA PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 5/5/2016

M.J. PEREIRA

El palacio de los marqueses de Torrenueva, también conocido como Casa de los Artistas, un edificio municipal del siglo XVIII situado frente a la iglesia de San Juan de la Palma, está completamente rehabilitado y amueblado pero dificultades económicas de los promotores, así como problemas administrativos y legales, han impedido que abra sus puertas como residencia de mayores. La Fundación Club de Leones, que lo tiene en concesión y lo ha restaurado, alcanzó un acuerdo con la Fundación Gerón para que lo explotara durante 18 años como residencia pero no lo ha abierto hasta ahora a pesar de que tiene licencia de ocupación de la Gerencia de Urbanismo desde 2014 y de apertura de la Junta de Andalucía desde febrero de 2015. A ello se ha sumado ahora que el Juzgado Mercantil 2 de Sevilla ha declarado el concurso necesario de la Fundación Club de Leones tras la demanda por parte de Manuel Caracuel, un patrocinador partícipe del proyecto, que reclama más de 200.000 euros.

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Jue

07

Ene

2016

OTRA HISTORIA SEVILLANA DE INEFICACIA Y AMIGUISMO: LA CASA DE LOS ARTISTAS. PDF Imprimir E-mail

OTRA HISTORIA SEVILLANA DE INEFICACIA Y AMIGUISMO: LA CASA DE LOS ARTISTAS.

En 1998, un grupo de ciudadanos entre los que se encontraban Eduardo Ybarra, Nicolás Salas, Antonio Milla, Francisco Borrás, Ricardo Comas, Pablo Ferrand y Joaquín Egea se pusieron en contacto con el Ayuntamiento para recuperar el edificio de la Casa de los Artistas en el inicio de la Calle Feria.

La idea era recuperar el magnífico Palacio de los Arias Saavedra que había tenido como último propietario a los Sánchez-Dalp (¡que nefasto final el de las propiedades de esta familia!) convirtiendo el edificio en una residencia para estudiantes españoles y europeos de Pintura, Escultura, etc. Contando, para ello, con la colaboración de la Facultad de Bellas Artes.

El Ayuntamiento dijo que ya había llegado a un acuerdo con el Club de los Leones de Sevilla para su rehabilitación y dedicación a asilo de ancianos pobres de la zona  y que nada se podía hacer.

Hablamos con Miguel Gallego, como representante del Club de los Leones, para que su proyecto se llevara a cabo en un edificio contiguo, el Hospital de los Viejos,  obra del  S.XIII, propiedad de una fundación sacerdotal, que estaba abandonado y su propietario dispuesto a cederlo. A cambio, en la Casa de los Artistas se realizaría el proyecto universitario.

El Club de los Leones se negó, el proyecto universitario fracasó y el Hospital de los Viejos fue restaurado de una forma absolutamente contraria al respeto que merecía un edificio con siete siglos de Historia. Salvo las paredes exteriores y la capilla, prácticamente nada queda de él. Y a eso la Comisión de Patrimonio, el Ayuntamiento y Cultura de la Junta de Andalucía le dicen proteger el Patrimonio sevillano ¡De vergüenza!

Seguimos las obras que se iban realizando en la Casa de los Artistas, hasta que nos fue vetada la entrada, como se hacen las cosas en Sevilla, no poniéndose al teléfono, no contestando a nuestras solicitudes por escrito… El Ayuntamiento, que había cedido el edificio por 50 años, nos dirigía al Club de los Leones y este al Ayuntamiento.

Las obras que se suponían eran de restauración y recuperación de un edificio Histórico de Sevilla, importante, no sólo como casa palacio, sino como centro de la Cultura y el Arte de la segunda mitad del S. XIX y hasta los años 60 del S.XX (recordemos que allí tuvieron su taller numerosos artistas: García Ramos, Jiménez Aranda , Rico Cejudo, Pinelo, Zuloaga, Gustavo Bacarisas, entre muchos otros) se convirtieron, como casi siempre pasa en nuestra ciudad en pura destrucción, artesonados de fines del S.XV derribados; una puerta califal hundida con el muro en el que se encontraba; las habitaciones del compas, donde habían tenido su negocio anticuarios, libreros y artistas, derribadas para ampliar espacio (¡qué gusto tienen la mayoría de nuestros arquitectos por las plazas duras y espacios diáfanos!) completando, así,  la obra de destrucción del palacio en el  S.XIX donde se perdieron jardines y espacios de la Calle Regina.

Hoy, pasados 18 años, nos dicen que el asilo está en quiebra, pero además nos dicen que lo que iba a ser una obra social para ancianos necesitados se ha convertido en un negocio de apartamentos.

¿Con esta finalidad cedió el Ayuntamiento la edificación al Club de los Leones?¿Puede permitir una variación tan trascendental  en la finalidad de una cesión, convirtiendo  una obra asistencial en un negocio? Desde entonces, ¿han hecho algo los distintos Ayuntamientos por impedir la destrucción del edificio y el cambio del objeto de la cesión?

La Casa de los Artistas es un desgraciado ejemplo de cómo  protege el Patrimonio el Ayuntamiento y de cómo  negocia la cesión de los bienes municipales que son nuestros, no de los grupos sociales que confraternizan con los políticos, sino del pueblo.

http://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-concurso-acreedores-fundacion-rehabilito-casa-artistas-para-asilo-201601051100_noticia.html

http://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-veinte-patrocinadores-aportaron-millones-para-convertir-casa-artistas-asilo-201601060824_noticia.html

 

Lun

21

Dic

2015

Centenario de Murillo PDF Imprimir E-mail

En enero de 1617 nacía el gran pintor sevillano, Bartolomé Esteban Murillo. Junto con Goya, Velázquez, Picasso y Dalí forma el quinteto de los más ilustres pintores españoles y de los más destacados en la Historia del Arte Universal. Sin género de dudas, fue el S.XIX y especialmente el periodo romántico, el que situó a Murillo en la primera línea mundial, lo demuestra la rapiña de su pintura por ingleses y franceses, hoy repartida entre sus museos.

La llegada con el S.XX de nuevas corrientes pictóricas disminuyó la apreciación de Murillo, como la de todos los pintores de temas religiosos o vinculados con ellos. Aun así, el interés en los Estados Unidos o en Rusia por nuestro pintor sigue siendo notable.

El IV Centenario del nacimiento de Murillo, que será en diciembre de 2016, se puede mantener  durante todo el 2017 y debe ser como el del Greco para Toledo y el de Santa Teresa para Ávila: un enorme acicate cultural y turístico para Sevilla. Pero, sólo oímos vagas promesas. Nada se concreta, ni el Alcalde aclara.

En abril de este año que muere, el anterior Alcalde, el Sr. Zoido, presentó un ambicioso proyecto en el que según sus propias palabras llevaba trabajando un año, que partiría de Septiembre del 2017 hasta junio del 2018; incluyendo un simposio internacional, un espectáculo musical  y una serie de exposiciones entre las que destacó las que se realizarían en el Museo de Bellas Artes y en el Real Alcázar, esta última con los murillos que nos fueron robados por los franceses en la Guerra de la Independencia. Para ello habló de un comisariado independiente, unos incentivos fiscales y un Patronato con presencia de la Casa Real.

Una fotografía posterior con Soraya Sáez de Santamaría, mostraba el apoyo inicial del gobierno al proyecto. Desde entonces, como decíamos antes, vagas promesas y el tiempo que agota el año 2016 sin ninguna realidad, ni concreción.

Aparte, en el proyecto de Zoido, notamos la falta de un elemento fundamental para la celebración que sería la recuperación de la Casa de Murillo en el Barrio de Santa Cruz como herencia  de los actos.

En julio de 2010 el Consejero de “Cultura” Paulino Plata, decidió la desaparición de la Casa de Murillo como museo y el traslado a ella de la Agencia Andaluza de Flamenco, (recordemos que alguna de estas Agencias, hoy suprimidas, han sido reductos de enchufados y desvíos presupuestarios), porque decía que el museo era insostenible. Justificando su postura afirmaba “si a cada casa que tenga una cierta relación con un artista nos dedicamos a hacer un centro de investigación o crear una institución cultural, no habrá quien financie”. ¡Genial!

Una genialidad que demuestra el nivel cultural de alguno de nuestros políticos.

Pero no era solo el Sr. Plata el que había pretendido y conseguido acabar con la casa de Murillo, ya en 1997 se hablaba de meter en ella oficinas públicas y dejar sólo una pequeña sala en recuerdo del insigne pintor.

La Casa de Murillo se había inaugurado en 1982, coincidiendo con el tercer centenario de la muerte del pintor. Poco tiempo duró abierta. Hoy es fundamental su recuperación en homenaje del artista y por necesidad de esta ciudad que no tiene ni una sola casa museo.

Se conserva hasta un inventario del mobiliario de la Casa y con una baja inversión, Sevilla podría recuperar un gran espacio dedicado a Murillo que preservara su memoria y la de su ciudad, en el conocido como Siglo de Oro.

Reparemos nuestros errores, cumplamos con la Ley que aprobó la fundación de la Casa de Murillo, recuperemos pinturas y mobiliario, y salgamos de este letargo en el que se mueve un gran proyecto de futuro cultural y turístico para nuestra ciudad, o  ¿puede ser Sevilla menos que  Toledo y Ávila? 

 

 

 
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