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Mie

20

Nov

2013

EL TESORO OCULTO BAJO SAN JULIÁN PDF Imprimir E-mail
iglesia san juan de pauda

 

La sorpresa fue mayúscula. Tanto que los arqueólogos pensaron que se encontraban ante el palacio perdido de Al Mutamid, ese que describe en sus poemas: "No existe en España una pintura tan bien conservada, de esta época y con esta entidad, por lo que creyeron que estaban ante los restos de aquellas construcciones, pero no había más que esto". Como explicó el profesor Ros en el boletín informativo de la corporación, los vestigios más antiguos que se han recuperado son materiales muebles de la época romana o tardoromana, en torno al siglo VI, sin que hayan aparecido testimonios arquitectónicos de esas fechas. Para encontrar las primeras estructuras hay que remontarse al periodo islámico. Destacan un aljibe o cisterna con sus paredes estucadas y pintadas a la almagra del periodo emiral (siglo XI), cuyas dimensiones son 1,52 por 3,08, y el zócalo con la pintura abbadí. 

"Es posible que este zócalo formara parte de un jardín rehundido, es decir, un espacio ajardinado en el que los parterres para la vegetación se encontraban por debajo del nivel del suelo, como el recientemente recuperado en el Patio de las Doncellas del Real Alcázar". Laspinturas son de excepcional calidad, en almagra y azul sobre blanco. El motivo decorativo se repite simétricamente a los dos lados de la pileta central, una lacería geométrica, un trilobulado y una estrella de ocho puntas, todo enmarcado con palmetas y formas vegetales estilizadas (ataurique). "La riqueza de este zócalo hace suponer su pertenencia a una edificación palatina o, al menos, a una vivienda de gran suntuosidad", resume Ros. 

Durante la época almohade (siglos XII al XIII) estas estructuras son destruidas y se vuelve a construir encima. Hay, por ejemplo, restos de tapial de la muralla almohade. Durante varios siglos se convierte en zona de huertas, se vuelve a levantar una construcción en el XVIII y, ya en el XIX, se levanta la casa de vecinos que la hermandad derribó en 1968 para hacer la casa de hermandad anterior. Tras el hallazgo de estas estructuras y pinturas, la hermandad tiene que hacer un enorme esfuerzo para musealizarlas, ya que al ser de un incalculable valor, han de ser visitables, como exige la administración. "Así lo tenemos que hacer. Somos conscientes de los restos que tenemos aquí y de su enorme valor. Pero necesitamos que nos ayuden por los costes de musealización que esto tiene, el mantenimiento... Tenemos sólo el apoyo moral de las instituciones pero necesitamos algo más", señala el hermano mayor, José Antonio Romero. 

La corporación está en contacto con Urbanismo y Patrimonio y trabaja ya con una empresa que está realizando el proyecto de musealización. "No queremos que se demore mucho, pero tampoco vamos con prisas. Hay que ver que sea económicamente asumible para la hermandad, cuya primera preocupación es la caridad y ayudar a los necesitados en este momento". 

El tesoro oculto que se encuentra bajo San Julián podrá ser visitable próximamente.

 
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