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EL EDIFICIO DE LA GAVIDIA DEBE OFRECER SERVICIOS PARA EL VECINDARIO PDF Imprimir E-mail
Comisaria Gavidia

DIARIO DE SEVILLA / 29/06/2018

ANA.S. AMENEIRO

El debate organizado ayer por el Colegio de Arquitectos de Sevilla y la asociación Entre Adoquines tuvo tres conclusiones claras. La primera es que el edificio de la Gavidia debe ofrecer un servicio público a los ciudadanos del entorno, dada la escasez de equipamiento y dotaciones que tiene esta zona del centro, y ante la saturación de turismo que sufre el casco y que amenaza con expulsar a los vecinos y convertirlo en un parque temático. La segunda es que se someta a la opinión de los sevillanos el uso que debe tener la Gavidia. Y la tercera que no se puede vender el edificio al mejor postor. Medio centenar de asistentes acudieron al acto celebrado en el salón de actos del colegio durante más de dos horas.

 

La decana Cristina Murillo abrió la jornada recalcando que la Gavidia debe tener el uso de Servicio Público y Social (SIPS) que figura en el Plan urbanístico vigente (PGOU 2006), y no otro, porque así se decidió después de un amplio proceso de participación ciudadana. Es "un edificio de vocación pública" ante la escasez de dotaciones ciudadanas que sufre el casco histórico, dijo, y reclamó que en el concurso para este edificio no prime el que más dinero ponga sobre la mesa porque "vender al mejor postor todos los lugares de oportunidad es un error". En su opinión, una consulta pública a los ciudadanos es la mejor vía para decidir sobre el uso que debe tener, y contar con el asesoramiento de los colegios profesionales de la ciudad.

 

Francisco Ramos, arquitecto de la asociación Entre Adoquines, que lucha por un uso digno para la Gavidia, reiteró la necesidad de que el edificio palíe la falta de dotaciones públicas que sufren los vecinos de esta zona con un edificio 100% sostenible, que el proyecto se aproveche para conectar las tres plazas como un nuevo espacio público verde de la ciudad, y que no sirva para aumentar aún más la turistización del centro, a la que hay que poner límite, dijo. La entidad ha propuesto que el inmueble acoja un centro de investigación (las dos universidades lo apoyan) junto con un espacio lúdico y social, propuesta que salió de un workshop con participación ciudadana que organizaron hace dos años y medio.

Emilio Carrillo, economista, técnico de la administración en Diputación y ex vicealcalde que fue delegado de Urbanismo con Monteseirín, habló del "riesgo" serio de que el centro histórico de Sevilla se convierta en un "parque temático sin vida de vecinos", como ha sucedido con Venecia, y apostó claramente por destinar el edificio de la Gavidia "a servicios directos al ciudadano, dirigidos al vecino" como estrategia fundamental para "asentar al vecindario" del centro. Carrillo también abogó por que el Ayuntamiento convoque un concurso sobre el uso de la Gavidia con la participación de la sociedad civil y los profesionales. Respecto al rechazo a más instalaciones turísticas que quedó claro en el debate, Carrillo explicó que el problema no es el turismo, sino cómo se gestiona. "No se trata de denigrar el sector turístico como fuente de renta pero sí como se gestiona", afirmó.

La huella social de lo que se hace
Gonzalo Díaz-Recasens, arquitecto de la Red Sevilla por el Clima, advirtió sobre la "huella social clara" que tiene toda acción urbana que se realiza en una ciudad y rechazó de plano cambiar la calificación de este edificio a terciario para acoger un hotel "porque hay falta de dotaciones en el centro y ya existe una sobreabundancia de oferta turística" que incluso está provocando un aumento de precios que perjudica a los vecinos de la zona. Díaz-Recasens apostó por hacer de este edificio y su entorno un lugar ecológico que aporte zonas verdes al centro y apostó por recuperar esa condición vegetal que el edificio de la Gavidia se ha negado su pese a que se concibió con la filosofía del Movimiento Moderno que apostaba por un acercamiento a la naturaleza. El arquitecto ve necesario que Sevilla mire afuera y vea otras posibilidades como han hecho otras ciudades.

Antonio Muñoz, portavoz de la Plataforma por una Gavidia pública, criticó el acuerdo político entre PSOE y PP para sacar adelante el cambio de calificación del edificio a terciario, recordó que la memoria de lo que allí sucedió en el Franquismo debe conservarse al menos en una parte del edificio: lo que fueron los calabozos, y apostó igualmente por que la Gavidia se destine a "equipamiento para el barrio". Muñoz recordó que la Plataforma, con sede en Casa Sáhara, convoca en septiembre su segunda manifestación por una Gavidia pública porque "Sevilla no puede vivir sólo del turismo. Necesita espacios públicos en ese edificio y un lugar digno para la memoria".

La destrucción de monumentos en 1956
Juan Luis Trillo, arquitecto, profesor de la escuela y ex secretario del colegio, recordó la negra historia del Ayuntamiento de Sevilla de 1956 que destruyó casi todos los edificios valiosos que quedaron tras la expulsión de los Jesuitas en el eje este-oeste del centro, entre ellos el antiguo convento de San Hermenegildo sobre cuyas huertas se levantó el moderno edificio de la Gavidia. Y lamentó que de la demolición de lo que fue "la parte más monumental de Sevilla" sólo queda en pie la Iglesia de la Anunciación y la antigua iglesia del convento de San Hermenegildo (Plaza de la Concordia). Y sobre el edificio de la Gavidia recordó que se hizo con un presupuesto recortado a la mitad y estima que su recuperación es complicada.

Enrique Larive, arquitecto también profesor de la escuela, afirmó que la Gavidia "es un edificio de oportunidad de desarrollar un espacio público" de la Sevilla metropolitana, con la conexión de esas tres plazas del entorno, "un espacio de gestión activa donde la ciudadanía penetre", y que debe ser ejemplo de la nueva sostenibilidad que es reutilizar y rehabilitar un espacio. Y recalcó que el Ayuntamiento tiene que pedir participación ciudadana sobre su uso, "pero no a posteriori".

La que les escribe intervino también en el debate para recordar que la Gavidia es una joya maltratada y exponer los hitos que ha sufrido el edificio desde su cierre total en 2003 hasta nuestros días, con un intento de recalificación a gran superficie en el mandato de Zoido, frenado por la Junta, que ahora ha retomado el gobierno de Espadas con el inicio de trámites para recalificar a terciario el edificio gracias a un acuerdo PSOE-PP a cambio de lograr el apoyo del PP a los presupuestos de 2018.

Consulta popular
En el debate posterior, varias mujeres y hombres asistentes criticaron que el Ayuntamiento haga una consulta popular para la Feria y no haga una consulta o un referéndum para la Gavidia, y censuraron el pacto PSOE-PP para rectificar la Gavidia. El arquitecto Andrés Cid criticó que el PGOU se ha cambiado en esta ciudad cuando se ha querido, como fue para la biblioteca del Prado, y pidió que una placa recuerde allí este hecho y que se tiraron más de 9 millones de euros.

 
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