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Mar

19

Jul

2011

SUBIR GRATIS A LAS SETAS COSTARA A LOS SEVILLANOS 450.000 EUROS AL AÑO PDF Imprimir E-mail
Metrosol- Parasol

 

Ese, al menos, es el cálculo que aparece en el Plan económico financiero de explotación que Sacyr realizó sobre Metropol Parasol, la polémica obra que construyó y cuya concesión administrativa disfrutará durante los próximos 40 años. El referido estudio, planteaba unos ingresos anuales de 450.000 euros en concepto «entradas mirador residentes», epígrafe junto al que aparece la aclaración «subvención Ayuntamiento». El mismo documento prevé el ingreso de 138.500 euros por entradas de no residentes, estimando una cifra de 35.000 personas, un dato que no se adjunta para los residentes.

Factura a Urbanismo

El pasado 24 de junio Sacyr remitió a la Gerencia de Urbanismo una factura de 30.189,12 euros por el «acceso al mirador Metropol Parasol a sevillanos y sevillanas durante el mes de mayo de 2011». Restando el IVA a la factura, tendrían que haber subido al mirador setecientos sevillanos cada uno de los días del mes para ajustarse al precio «promocional» que actualmente cobra Sacyr por la subida al mirador a los no residentes, que es de 1,20 euros. Lo peor es que durante el pasado mes de mayo la visita al mirador fue gratuita para todos los públicos.

Desde Sacyr no pudieron precisar ayer a ABC si esa factura era parte del cobro de la subvención municipal, al tiempo que fuentes municipales posponían una reacción al hallazgo del documento hasta examinarlo.

En la resolución de la Alcaldía del pasado 13 de mayo, Sánchez Monteseirín reconoce que la explotación del mirador supone un modo de retribución al contratista y se añade que en «estos primeros días de puesta en funcionamiento se está constatando la aceptación de este singular elemento que posibilita una vista inédita de la ciudad, llegándose a contabilizar hasta 2.500 visitas en un día». Acto seguido, el alcalde, refiere en su resolución que la «complejidad arquitectónica» del proyecto ha provocado «un incremento de las dificultades y molestias» que toda obra genera; a lo que añade: «Parece lógico y razonable que los mismos ciudadanos que han soportado estas molestias, ahora, tras su inauguración, también resulten “recompensados” de algún modo». La medida, eso sí está vinculada al «mantenimiento del equilibrio económico financiero del contrato» con Sacyr, por lo que paradójicamente, el Ayuntamiento, en representación de todos los sevillanos, pagará la supuesta «gratuidad» del acceso de los residentes al mirador.

Alquiler de 60.000 euros

La resolución de la Alcaldía incluye otro punto que además confirma el alquiler municipal del edificio donde se ubica actualmente la Oficina de la recaudación de la Hacienda Municipal, en la misma plaza de la Encarnación. Ese edificio fue de propiedad municipal hasta que se incluyó como parte del pago del contrato con Sacyr para financiar parte del proyecto Metropol Parasol. Una vez finalizada las obras de las setas, el Ayuntamiento se ha visto obligado a alquilarlo con un precio pactado de 60.000 euros al mes, más el IPC anual. En principio se acordó un periodo de alquiler de cinco años, que el «Plan de Racionalización y Optimización de Edificios Municipales y Otros Bienes Inmuebles del Ayuntamiento de Sevilla 2010/2013» redactado por el anterior gobierno municipal elevó en octubre de 2010 a quince años.

De llevarse a término el acuerdo de alquiler del antiguo edificio municipal, el Ayuntamiento habrá pagado a Sacyr 10,8 millones de euros, una cifra a añadir a la multimillonaria factura del proyecto «emblemático» del anterior gobierno municipal, para el que el exalcalde convocó el 27 de marzo —última fecha posible antes de la elecciones—un singular acto de inauguración sin que hubieran terminado las obras. Para entonces ya se conocía que el coste del proyecto había duplicado el presupuesto inicial hasta superar los cien millones de euros, sin contar las concesiones que ahora se están conociendo, como la de subvencionar el pago de las visitas estimadas por Sacyr de sevillanos al recinto.

Y es que Metropol es un caso inaudito en cuanto a gestión pública, por cuanto el Ayuntamiento de Sevilla, bajo el mandato PSOE-IU, ha permitido que un espacio público se convierta en recinto privado para que lo explote la constructora que lo ha edificado, Sacyr, durante 40 años, incluyendo el acceso al mirador, la visita a los restos arqueológicos y el aprovechamiento de locales comerciales del complejo, a excepción del mercado municipal, cuyos puestos irá absorbiendo la concesionaria según pierdan el derecho los placeros sobre los mismos, como ya ha ocurrido con uno de ellos. Y por eso no ha cobrado sino que ha gastado más de cien millones de euros, cifra que incluye la cesión definitiva del edificio municipal de Hacienda que ahora tiene que alquilar el Ayuntamiento ante la aparente imposibilidad de reubicar el servicio en otras dependencias, y otro montante en metálico detraído de las partidas que deberían asegurar la urbanización de los nuevos desarrollos urbanos de la ciudad. Además, ahora sabemos que todos los sevillanos pagaremos —no se sabe hasta cuando—subamos o no subamos a las setas vía erario público, aunque sea «gratis».

Pesadilla

 
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