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La Policía investiga un posible sabotaje mecánico a los autobuses de Tussam PDF Imprimir E-mail
TUSSAM

Abc Sevilla / 11/12/2019

Alberto García Reyes

Las investigaciones que está llevando a cabo la Policía Local para averiguar cuál fue el fallo de los vehículos de Tussam que sufrieron accidentes la semana pasada en la Plaza del Duque -el segundo de ellos provocó diez heridos, tres de ellos de gravedad- apuntan desde el principio en tres direcciones.

La primera es un fallo de fábrica en los minibuses que operan la línea C5, un servicio exclusivo para el Casco Histórico que estuvo a punto de eliminarse hace dos años, ya que es deficitario. El Ayuntamiento mantuvo esta línea porque atiende a personas mayores del Centro, pero suele costarle bastante dinero a la compañía cada año. Estos minibuses, no obstante, se renovaron hace dos años a través de una compra de cuatro vehículos Mercedes. Los buses tienen entre 12 y 18 meses y, según pudo confirmar ABC el pasado lunes, han pasado todos los controles reglamentarios de la casa oficial que, además, ha descartado un fallo de fábrica de este modelo. Hay cuatro mil vehículos de este tipo afectados a nivel mundial por un error de fábrica, pero ninguno de los que operan la línea C5 están entre ellos

La segunda hipótesis que se baraja es un fallo eléctrico provocado por alguna manipulación en el taller de Tussam, ya que el propio Ayuntamiento ha reconocido que la compañía hace las revisiones rutinarias de los vehículos, como cambios de aceite y baterías, mientras que las averías importantes se arreglan en la casa oficial porque aún están en garantía y, además, no se trata exactamente de autobuses, sino de furgonetas que han sido adaptadas a servicio público por una empresa externa. Esta segunda opción es la que centrará las pesquisas de la auditoría externa encargada por el Ayuntamieto.

Pero hay una tercera que la Policía está también investigando y que guarda relación directa con la situación de tensión que existe actualmente entre la directiva y los representantes de los trabajadores. Según ha podido saber ABC de fuentes directas de la investigación, podría haberse producido un sabotaje mecánico como protesta, algo que ya se ha investigado en anteriores ocasiones por autobuses que han salido ardiendo en mitad de su recorrido, pero que hasta ahora nunca ha dado resultados.

La Policía conoce el enfrentamiento entre algunos trabajadores y la dirección de Tussam e incluso sabe de la existencia de un grupo más radicalizado que ha amenazado anteriormente a los responsables de la empresa con acciones de este tipo. Por lo tanto, esa línea de investigación se ha abierto, ya que a los investigadores no les cuadra que dos vehículos de apenas un año y medio y de la marca Mercedes hayan sufrido estos fallos operando en una ruta que, además, supone un escaso desgaste mecánico para esta clase de furgonetas. El propio alcalde, Juan Espadas, confirmó ayer que el problema está en los frenos, que se bloquean al cerrar la puerta de acceso y dejan de funcionar.

El conductor que sufrió el accidente del pasado sábado acababa de entrar en el turno de la tarde y era su primer viaje. Hasta ese momento, el bus había funcionado sin problemas durante toda la mañana. Demasiadas rarezas. De ahí que la hipótesis del sabotaje haya cobrado fuerza en las últimas horas, aunque de momento no hay nada cerrado en la investigación. Las fuentes consultadas por este periódico aseguran que el contexto de tensiones entre los trabajadores y la empresa es propicio para esta teoría, ya que actualmente se está negociando un nuevo convenio porque hay casi 200 eventuales a los que con el actual presupuesto no se les puede pagar. Mientras tanto, el gobierno ha apostado por mantener una línea, la C5, que es deficitaria. Y hay varios miembros de la plantilla que se han radicalizado en las protestas en los últimos meses.

A expensas de la auditoría
De momento, los responsables de la investigación son cautelosos porque todo dependerá de lo que determine la auditoría externa que ha encargado el Ayuntamiento, en la que se ofrecerán los detalles del fallo mecánico y las posibilidades que existen de que ese error se haya podido producir de manera natural o como consecuencia de una manipulación, bien en el taller de Tussam durante un arreglo de una avería, bien por otras razones. Lo único que hasta el momento está claro es que no se ha producido un defecto de fábrica en los vehículos que adquirió Tussam hace un año y medio. El error es posterior. La cuestión ahora es si su origen es fortuito o no.

 
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